Comenzamos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
CANTO:
AQUÍ ESTOY, SEÑOR, PARA HACER TU VOLUNTAD,
PARA LLEVAR EN MIS ENTRAÑAS TU LEY.
MONICIÓN
2 claves.
– Reconocer que sigues clavado en cruz. Orar por tantas personas que sufren.
– Adorar y descansar en la cruz la propia herida, el propio pecado, el sufrimiento, la falta de amor. Desde la cruz, Cristo acoge, abraza y salva.
PRIMERA PARTE
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 21
Antífona:
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
A pesar de mis gritos, mi oración no te alcanza.
De día te grito, y no respondes;
de noche, y no me haces caso.
Pero yo soy un gusano, no un hombre,
vergüenza de la gente, desprecio del pueblo;
al verme, se burlan de mí,
me miran con desprecio, menean la cabeza:
“Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;
que lo libre, si tanto lo quiere”.
No te quedes lejos,
que el peligro está cerca
y nadie me socorre.
Estoy como agua derramada,
tengo los huesos descoyuntados;
mi corazón, como cera,
se derrite en mis entrañas.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
fuerza mía, ven corriendo a ayudarme.
Porque él no ha sentido desprecio
ni repugnancia hacia el pobre desgraciado;
no le ha escondido su rostro:
cuando pidió auxilio, lo escuchó.
REFLEXIÓN E INVITACIÓN AL GESTO
En el grito del salmo resuena la voz de Jesús en la cruz,
pero también la voz de tantos hombres y mujeres que hoy siguen gritando desde el dolor.
Esta noche nos reunimos ante la cruz de Jesús.
Pero no queremos mirar la cruz como algo lejano, ni como un recuerdo del pasado.
Queremos descubrir que la pasión de Cristo continúa hoy en tantos rostros heridos, en tantas vidas rotas, en tantos sufrimientos que llenan nuestro mundo.
Cada uno de nosotros está invitado a acercarse, elegir una imagen, colocarla en la silueta de Jesús crucificado, y hacer una oración por la situación que se ve en la imagen. Con el conjunto de las imágenes iremos formando la silueta de Jesús crucificado.
Porque donde un ser humano sufre, allí está Cristo.
Y donde una comunidad se detiene, contempla, acompaña y ora, allí empieza también la esperanza.
GESTO
CANTO:
EN TU CRUZ SIGUES HOY
En tu cruz sigues hoy, Jesús,
te acompaña por donde vas:
en el hombre que está en prisión,
en el que sufrirá
la tortura en nombre de Dios.
Cada llanto de un niño es
un clamor que se eleva a Ti.
Me recuerda que aún
veinte siglos después
continúas muriendo ante mí.
TÚ, EN TU CRUZ SIGUES HOY,
CONTINÚAS MURIENDO ANTE MÍ,
SIGUES CLAVADO EN CRUZ.
Has vivido la destrucción,
has probado la esclavitud.
El desprecio y la ambigüedad
han marcado tu piel,
han dejado un surco en Ti.
Las rodillas al tropezar
han tocado este mundo cruel.
Tu mirada es hoy
más profunda que ayer,
continúas muriendo ante mí.
ORACIÓN PARA CERRAR LA PRIMERA PARTE
Señor Jesús,
tú no estás solo en el Calvario de hace dos mil años.
Sigues ahí donde el mundo sangra.
Estás en quien llora sin consuelo,
en quien carga culpas antiguas,
en quien no encuentra su sitio,
en quien ha sido herido por dentro,
en quien vive bajo el peso de la injusticia,
en quien parece no importarle a nadie.
Estás en el cansancio de los buenos,
en la impotencia de quienes quieren cambiar las cosas y no pueden,
en la rabia de los que se sienten olvidados,
en la noche de los que han perdido la esperanza.
Y también estás aquí, en medio de nosotros,
reuniéndonos ante tu cruz,
enseñándonos que el amor verdadero
no aparta la mirada del dolor,
no se protege a sí mismo,
no se desentiende,
sino que permanece, acompaña y se entrega.
SEGUNDA PARTE
COLOCACIÓN DE LA CRUZ SOBRE LA SILUETA
EVANGELIO
Juan 19, 25-30
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa. Muerte de Jesús. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo: «Tengo sed.» Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: «Todo está cumplido*.» E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
SILENCIO
CANTO:
Volver a ti, volver a ser, volver a respirar,
saberme sostenido por tu amor.
Volver a amar.
PETICIONES LIBRES
PADRE NUESTRO
ADORACIÓN
MAGNIFICAT